No sé si también os pasa, pero los piropos son un fenómeno que siempre me ha incomodado mucho. En parte por mi crónica falta de autoestima, que hace que mi primer instinto cuando alguien me dice algo bonito sea A) si le conozco, pensar que lo dice motivado únicamente porque me tiene cierto cariño, o B) si no le conozco (o no demasiado), desconfiar creyendo que me miente y que espera obtener algo de mí por dedicarme unas palabras bonitas. Sí, soy una cínica. Sin embargo, principalmente me ponen en una situación comprometida porque nunca he sabido cómo se supone que debes responder ante ellos.
¿Qué haces ante un piropo? (Se aceptan sugerencias, cuanto más descabelladas, mejor. Comentarios, más abajo.)
Por supuesto, primero que nada, ponerte roja. ¿Y luego?
Yo, cuando me dicen: "¡Qué mona!"
¿Le das la razón? Entonces quedas de vanidosa, como cuando algún imbécil te silbaba en el instituto, te girabas y te gritaban "¡Creída!". Eso sí, es muy divertido ver la cara del avezado de turno cuando te giras y respondes "Sí, tienes toda la razón". Yo lo he hecho, y creédme, lo es.
¿Lo rechazas, por modestia? Entonces puede que la otra persona se ofenda, sobre todo si su intención era inofensiva. ¿Te callas? ¿Sonríes? ¿Le tiras un beso? ¿Le tiras un zapato?
También es verdad que hay piropos y piropos. Los hay muy elaborados, educados y agradables de oír. Su intención es halagar y, citando a un personaje de un libro que me encanta, la ayudan a una a saber que es hermosa. Está bien oír cosas bonitas de vez en cuando. Luego tenemos los otros piropos, que son tan violentos y contundentes que parece que te los hayan lanzado con una honda y ganas te dan de apartarte de su trayectoria no sea que te dejen un verdugón del impacto. Citando de nuevo a este personaje, son tan grasientos que te dan ganas de ir y darte un buen baño.
"Aún no estoy limpia, ¡no estoy limpia!"
No obstante, mis favoritos son los piropos de doble filo, como las navajas de Albacete. Este tipo de "piropos" o supuestos halagos suenan bien de primeras, parece que se digan con buenas intenciones (y, en general, tampoco se aleja mucho de la verdad), pero cuando se para uno a pensarlos acaban tocando un poco las narices.
Mi top tres:
3ª posición: "Te mereces a alguien mejor que yo"--> Lo cual por supuesto implica que la persona que te lo dice te considera por encima de sí misma, lo cual debería ser un halago (o un complejo de inferioridad importante). Pero en cierto modo más bien suele ser al revés, la otra persona cree que merece algo mejor que tú, y sólo te lo dice por quedar bien. Así que al final la frasecita se te clava como un puñal.
2ª posición: "Estás muy guapa, no pareces tú" --> Entonces, de normal no estoy guapa, ¿no? Ah, vaya, pues muchas gracias. No podrían haber dicho: "Estás muy cambiada", no. Realmente, no se suele decir a malas, es sólo que la gente no suele darse mucha cuenta de lo que realmente está diciendo. Pero no deja de tener su inquina.
1ª posición y Ganador de la Copa: "¿Pero tú cómo es que no tienes novio?"--> Este es mi absoluto y total favorito de todos los tiempos del mundo mundial, y creo que no hace falta ni comentarlo. A mí personalmente ya es que me encanta responderlo con un "Porque NADIE ME QUIERE".
Que los piropos de camionero suelen ser burradas, sí, pero al menos no se te indigestan a la media hora.




