miércoles, junio 25, 2014

De afecciones imposibles

De un tiempo a esta parte creo que mi cuerpo ha decidido inventarse dolencias. 
Así de creativa que es una, que hasta para sufrir males tiene que inventarse nuevos porque los que usan los demás no le valen. Habrá quien diga que no es más que otro caso de hipocondría aderezado con algo de narcisismo, pero ¡nada más lejos! Habráse visto cosa más dejada para ir al médico o preocuparme de mi salud que yo, que hasta que no me caigo al suelo no paro, y luego todo es ¿pero qué hace ese hueso ahí tomando el aire?


Quién sabe, pudiera ser que no sea la única que sufre estas cosas tan raras. Pero por ahora no he podido experimentar más que lo que siente mi propio cuerpo (aaaay, quién fuera ladrón de cuerpos con fines empíricos...), así que no lo sé. Además, todo tiene un sospechoso cariz de mal externo, que si fuera más cartesiana diría que media la intervención de un geniecillo maligno. 
 Y si lo expongo, es más por desahogo que con el científico y loable fin de comprobar si hay más casos, si os he de ser sincera. 

Mis males son los siguientes:

  • Burbujas en los nervios: de esas que te hacen ¡pop! a la mínima y dejan el nervio irritado. Eso o alguien está jugando a "haz saltar el cepo para osos" con ellos. Consecuencias: irritabilidad, tensión muscular y mental continuada y ataques de ira pseudo-provocados.



  • Piel de papel cebolla: fina, traslúcida, delicada y fácilmente rasgable. Que parece que Dios se haya liado un piti con ella y se la esté fumando. Consecuencias: hipersensibilidad, fragilidad. 

  • Oído difuso: O yo estoy perdiendo oído interno, o mi voz suena indefendiblemente mejor en mi cabeza. Consecuencias: una muy baja estima de mi propia calidad vocal ahora mismo. 


  • Derrame de raciocinio: fuga masiva de toda capacidad de análisis racional de los hechos, actitudes, opiniones o sentimientos ajenos. Consecuencias: paranoia, sensación de indefensión ante un ataque no producido, violencia, empatía cero. 



Y así llevo ya unas semanas. ¿Es grave, doctor?

1 comentario:

  1. Yo también sufro del mal de la piel de cebolla, te acompaño en el sentimiento! Me hago heridas y arañazos de las formas más inverosímiles. Por ejemplo la semana pasada me arañé el pómulo con la funda de la brocha del colorete y parecía que me había atacado un gatete. Cualquiera con una piel medio decente sólo se habría quedado con la piel roja un ratito, pero mi maravillosa piel prefiere jugar a ser más delicada que la princesa y el guisante.

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